domingo, 17 de febrero de 2013

El Cuadro: La belleza es motivo de indulgencia, de LUCIEN FREUD



La mirada de Lucian Freud no excluía absolutamente nada. Era capaz de mostrar los forúnculos, las grietas, la blandura, las rugosidades de un pellejo en deterioro.
Su talento, la enormidad de sus pinturas, germinaba de una belleza caída en la desesperanza: con sólo contemplar esos magníficos trabajos, podemos reconocer que el cuerpo se desgasta irremisiblemente, que somos limitados, y que hay algo mucho más palpable de lo que creemos que mostramos. El cuerpo se desgasta, se marchita, somos células que nacen, mueren, retoñan, se deforman y se enferman. La obra de Lucian Freud es, quizás, un paralelo ilustrativo de la novela de Michel Houellebecq, Las
partículas elementales.

PRÓXIMA LECTURA: LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES, de MICHEL HOUELLEBECQ,


LAS PARTICULAS ELEMENTALES

MICHEL HOUELLEBECQ, ANAGRAMA, 2002
ISBN 9788433967305

La obra, en tres partes, se desarrolla entre el 1 de julio de 1998 y el 27 de marzo de 2009, y cuenta la historia alternando entre dos medio-hermanos , Bruno y Michel,  nacidos a finales de los años cincuenta, que por azares de la vida (y un empujoncito de sus progenitores) han comenzado una relación.

Su madre, Janine, ha vivido a fondo los ideales de una sociedad permisiva. Nacida en 1928, crece en Argelia (dónde su padre llegó trabajando como ingeniero) y va a París para completar sus estudios. Ella baila el Bebop con Jean-Paul Sartre (que ella encuentra remarcablemente feo) ; tiene muchos amantes (ella era muy bella) y se casa con un joven cirujano viril que ha hecho fortuna en el campo relativamente nuevo de la cirugía plástica. La pareja se divorcia dos años después del nacimiento de Bruno, después abandona éste último y a su hermano Michel a sus muy pacientes abuelos.

Janine se va a vivir a una comunidad en California; las analepsis permiten constatar la negligencia que reinaba en la casa y la brutalidad de la escuela a la que iban Bruno y Michel. Ninguno de los dos hermanos se recuperará realmente de estos acontecimientos en su infancia.

Michel Djerzinski, abandonado por sus padres, ha vivido con su abuela de la cual la muerte le impide experimentar verdaderas emociones.

¡BUENA LECTURA!

CLUB DE LECTURA ELISEO VIDAL